El fascismo sigue su curso en la Argentina, especialmente al amparo de quienes dicen combatirlo.
Esta verdad no es interpretada así por la inmensa mayoría de los medios de difusión, ni por los periodistas, ni por los escritores, ni por los "intelectuales".
El fascismo es una formación autoritaria de juventudes organizadas en milicias unidas por el símbolo de las fasces romanas, esto es, la insignia del consul romano, para imponer un nacionalismo jerárquico opuesto al "internacionalismo" socialista.
El autoritarismo basado en la supresión de los partidos políticos y los derechos individuales fueron la consecuencia inmediata en la Italia mussoliniana.