You are hereAmérica del Sur / Argentina / Terror en Mendoza
Terror en Mendoza
Antes de escribir sobre el tema que me ocupa, debo agradecer al pueblo de Mendoza y su gente buena, amable y solidaria. Lo que relato no es una falla ni de la seguridad de la terminal de bus ni de la policía ni de la fiscalía. A todos los vi esforzarse y doy fe de su compromiso con la ley y el orden. Pero el sistema no funciona y las autoridades deberían actuar. Por ello relato estas historias de horror y terror de las que he sido testigo en apenas una semana.
También pido disculpas al valeroso pueblo peruano por las referencias a "los peruanos" que figuran en mi relato, pero lo cierto es que en Mendoza opera una banda muy bien organizada de nacionales del Perú que a diario sustrae el equipaje a decenas de personas ante los ojos de todo el mundo.
El lunes en la noche, luego de atravesar Argentina a todo lo ancho, me disponía a regresar a Santiago de Chile. Diez minutos antes de abordar el bus, un señor de unos 40 años, con acento peruano toca por la espalda y al virar pregunta de forma incoherente información sobre un bus... "disculpeee, usted sabría, bueeeno, usted viaja ahora, no, no va a saber, preeeguntaré en la oficina...". Eso fue todo. Unos segundos más tarde me percato que la mochila con mi computador ha desaparecido y el señor no se le ve por ningún lado.
Acudo al personal de seguridad de la terminal, me remiten al puesto de policía en la terminal, la policía toma nota e invita a hacer denuncia en la comisaría. Mientras llega el coche de la policía, doy una vuelta y me informo que "los peruanos" se reunen a comer en lo que le dicen "el comedor de los peruanos" bajo el puente.
En la Comisaría 25 de Guaymallén se hace formal denuncia del hurto y el oficial Ahumada me acompaña a dar una vuelta por la terminal, el llamado "comedor de los peruanos" y a encontrar un hotel para pasar la noche.
Al día siguiente (martes) acudo temprano a la terminal en busca de pistas, una persona me informa que un grupo de ellos vive a dos cuadras, cruzando el puente, a unas 2 a 4 casas de la esquina en la calle 25 de mayo. Otra persona me informa que es común el hurto y que a diario ocurren varios, que recién a 5 brasileiros cada uno con su mochila le robaron dos de sus 5 mochilas ante sus propios ojos. El encargado del baño, con años trabajando en la terminal, me cuenta que a él mismo le robaron un celular nuevo sin darse cuenta.
La noche del martes imprimo unos volantes ofreciendo recompensa y los coloco en la terminal, pero las autoridades de la terminal dan instrucciones de que sean removidos. Estando allí, un hombre de unos 40 años es aprehendido por hurto por la policía, pero se le traslada a la comisaría 31. Cuando me dirijo a la comisaría 31 para identificarle, nos informan que no puede identificarsele (versele) y que ellos no pueden interrogarle por mi computador sin orden de un juez a solicitud de la fiscalía. Informan que, debido a que el ladrón no tiene ninguna posesión ajena consigo (aparentemente la lanzó al huir), lo más probable es que se le de entrada para verificación de antecedentes y en unas horas se le permita salir en libertad. Indican que cualquier cosa debo remitirme a la comisaría 25 y motivar al fiscal que solicite el interrogatorio y la identificación. Una vez en la comisaría 25 informan que no es posible ayudar, que lo mejor es ampliar la denuncia para motivar la identificación del ladrón y sugieren que con dicha denuncia ampliada se acuda a la 2da Fiscalía del Delito la mañana siguiente.
La mañana del miércoles, la 2da Fiscalía informa que la terminal de bus es el punto con mayor crimen de todo Mendoza y que sería imposible para ellos interrogar sobre los hurtos a todo ladrón apresado allí cada día. Luego de mucho insistir, acceden a requerir a la persona apresada la noche anterior para interrogarle, pero informan que el mismo ha sido puesto en libertad y que el requerimiento lo harían al día siguiente (jueves) para poder interrogarle al otro día (viernes). El viernes confirmaron haberlo requerido, pero que el requerimiento fue tramitado en forma errónea y debían trasladar el requerimiento de oficina para poder convocar el uso de la fuerza pública para traer el individuo a ser interrogado.
El miércoles estuve visitando lugares de venta de artículos electrónicos en busca de pistas. Dos personas refirieron dos lugares de ventas en los cuales se podría quizá indagar. Se procedió a colocar un anuncio pagado en los clasificados del diario local Los Andes para que se publicara el jueves, viernes y domingo, ofreciendo recompensa por el computador.
En la noche del miércoles, nuevamente se distribuyeron afiches y se conversó con distintas personas en la terminal en busca de pistas.
La noche del jueves, se distribuyeron nuevos volantes ofreciendo recompensa en la terminal. Llegando a las 10:15pm, fue posible constatar 3 hurtos en un espacio menor de 30 minutos:
- Una señora que viajaba hacia el interior del país le informaba a un policía de turno que le acababan de hurtar un bolso de cuero negro. Pero como su bus partía en 10 minutos, no hizo denuncia formal.
- Vi una joven turista sola con varios bultos y le advertí que tuviera cuidado. A los 5 minutos la escuché gritar y vi un hombre huir corriendo alejándose de la terminal. En compañía de un policía, perseguimos al señor, el cual fue atrapado y llevado al puesto de policía de la terminal antes de ser remitido a la comisaría 25. La chica andaba con el novio, el ladrón al huir lanzó la mochila de ella, pero un compañero había desaparecido con la mochila del novio, con su pasaporte, dinero, artículos personales, etc.
La modalidad esta vez fue doble: una persona dejó caer dinero delante de uno de ellos y cuando el chico le indicaba como cortesía que se le había caído el dinero, robaron su bolso. Por otro lado, otra persona se acercó a la chica ofreciéndole un brochure turístico de Mendoza y ella, al estar advertida, lo rechazó, pero de todos modos, sustrajeron su mochila (la cual afortunadamente pudo ser recuperada).
Al acompañar a la pareja extranjera (de Australia) al puesto de policía en la terminal, allí se encontraba otra pareja extranjera (de Israel), reportando el hurto de sus pertenencias.
Procedimos todos a la comisaría 25, donde asistí con la traducción para la colocación de la denuncia de ambas parejas, ampliando la denuncia de mi hurto con la identificación del individuo atrapado, indicando que poseía los mismos atributos físicos y facciones del que participó con la distracción en el hurto de mi computador.
El viernes en la tarde visité con un taxi la llamada "Feria de Artículos Usados", a uno o dos km del Carrefour en la salida Este de la ciudad de Mendoza. Allí se comercian libremente artículos robados. Pregunté por computador portátiles baratos y me dijeron que volviera el domingo que era el mejor día, pero igual que dejara mi número para averiguarme. Me preguntaron si me interesaban solo computadores desbloqueados o si no importaba que estuvieran bloqueados, y me aclararon que el otro día les habían "partido la cabeza" cuando fueron a un lugar a desbloquear un computador para venderlo.
El viernes en la noche al visitar nuevamente la terminal en busca de novedades, se constatan dos hurtos en menos de 10 minutos, a partir de las 8:30pm:
- Una señora mayor con numerosos bultos conversaba con la seguridad de la terminal e indagaba sobre cómo hacer la denuncia y qué hacer con sus bultos mientras lo hacía.
- Una pareja de extranjeros le informa a un policía sobre el hurto de uno de sus bultos, pero optan por no perder su bus y abordan sin realizar denuncia.
El sábado en la mañana un turista extranjero (Japón) informa que todo su equipaje le acaba de ser sustraido en la puerta de su hotel mientras esperaba el bus para una excursión. Se le acercó una persona a preguntarle la hora. Mientras le extendía el brazo para que la persona leyera la hora del reloj, otra persona le sustraía su equipaje por el otro lado.
El sábado en la noche, nuevamente visitando la terminal, esta vez a partir de las 10:30pm:
- Un joven con discapacidad visual (visión limitada) que acompañaba a un adulto invidente, corre desesperado por la terminal en busca de su bolso y del bastón de ciego del adulto invidente que le acompañaba. Unos minutos más tarde, desolados, optan por abordar su bus sin realizar formal denuncia ya que no tienen dinero para más nada.
El domingo en la tarde visité la feria de artículos usados que se encuentra en la Salida Este de la ciudad de Mendoza a un par de kilómetros del supermercado Carrefour, entrando por la calle de tierra justo antes de la estación de combustible YPF. Allí apenas dos puestos vendían computadores portátiles usadas. Pero al preguntar por una portátil más moderna en uno de los puestos, el vendedor me dijo que recién hacía un ratito había pasado un peruano ofreciéndole un computador portátil HP, de pantalla grande y poderoso, en unos 1500 pesos argentinos (US$500), diciéndole que su precio real eran unos 6000 pesos argentinos (US$2000). El vendedor me dijo que si quien se lo ofrecía lo decía era porque era así, que ya él antes le había comprado y que sabía de esas cosas. Pero me advirtió que el equipo podía ser robado. Que no lo compró porque no tenía esa cantidad de dinero con él. Me dijo espera y date una vuelta que vuelva el peruano.
Todos los datos que me dió el vendedor coinciden con mi computador robado: marca HP, pantalla grande, modelo poderoso, con valor de mercado de unos US$2000 (nuevo).
Lamentablemente, no regresó la persona ofreciendo el computador, así que no me quedó más que intercambiar teléfonos con el vendedor (cuyo nombre también anoté) y dejarle dicho que me interesa el equipo por si vuelve el vendedor.
Este es el resumen de lo que he podido constatar esta semana en Mendoza, Argentina. En esta ciudad, aparentemente cada persona tiene una historia de horror que contar y ha sido víctima de robo:
- Un chofer de taxi relata que su motocicleta fue robada del interior del garage de su hogar y nunca hubo pista.
- Un piloto de vuelo de parapente relata que un ladrón entró a casa de su madre y lo descubrió en el acto, reduciéndolo y remitiéndolo a la policía. Meses más tarde, recibió un llamado de las autoridades para que retirara la denuncia contra la persona que él había encontrado robando y entregado a la policía, ya que la habían dejado en libertad para interrogarle próximamente y dicha persona no aparecía más ahora.
- El dueño de mi hotel cuenta que al comprar pan su bicicleta fue sustraida de su lado mientras pagaba.
- El dueño de una talabartería cuenta que le han robado 8 veces en la tienda.
- El mismo lunes que se sustrajo mi computador portátil, un señor mayor (superior a los 70) denunciaba en la comisaría 25 el hurto de todas sus pertenencias, incluyendo boleto de bus, dinero y direcciones de contacto, cuando unos jóvenes de aspecto menor de edad (de 13 a 15 años) le pidieron cigarrillos y mientras le respondía que no fumaba, le llevaron todo.
Lo peor es la desidia y la resignación: Al reclamar una vez que esto no podía ser, que tanto crimen impune no podía aceptarse, un funcionario señaló "hay niños muriéndose de hambre, y eso tampoco debiera ser". Otra persona local señaló en otro momento: "en todos lados roban, donde quiera que vayas, roban".
Bueno, yo he visitado unos 13 países en los últimos 12 meses, incluyendo países y lugares considerados con la mayor tasa de criminalidad del mundo (Jamaica, Trinidad y Tobago, East Palo Alto en California, USA) y en ninguno me robaron.
No deja de ser irónico que tanto la pareja australiana como la israelí venían de semanas de recorrer Perú y Bolivia sin ningún percance.
Es una pena lo que acá ocurre, cada persona robada (y por lo visto son decenas cada día), sale a anunciarle al mundo que Mendoza está lleno de ladrones (a pesar de toda la gente buena que acá vive) y que Argentina y América del Sur son lugares inseguros y que deben evitarse.
A la luz de las tragedias que he observado esta semana, hasta me avergüenzo por los esfuerzos que estoy realizando para tratar de recuperar mi computador portátil con mi trabajo de los últimos 4 años, incluyendo información inédita de organismos internacionales y oficiales y el disco externo con la copia de seguridad de los mismos.








carlos...aunque no dudo todo lo que cuentas, me da mucha pena leer esto de mi país...mucho más que le he recomendado la pág de bibliotecas virtuales a un amigo de alemania, que está contentísimo con ella y hoy me comenta tu artículo...como vos decís, la mayoría de la gente es honesta acá pero estos hechos de una minoría empañan todo y los gobiernos inmersos en campañas electorales no abren los ojos a la profunda crisis cultural y social....lo peor es que la gente se acostumbra, se anestesia, agradece salir vivo de un arrebato y teme denunciar....o se pregunta para qué???
bueno carlos, lamento mucho lo que te ha pasado y espero hayas conocido gente en argentina que te haga pensar que vale la pena volver a pesar de todo.....cariños