Dulce elixir que desde la infancia me fue negado, te necesité para aprender a vivir.

Hoy, cuando ya el tiempo me ha hecho caminar un sendero bastante extenso, vienes a mi, ofreciendome una copa con ese dulce veneno, quiero negar el beber pero con tu melodiosa voz, cual canto de sirena, me invitas a probar de lo que una vez me negaste.

Aunque me mate mi alma quiero intentar... Yo quiero sentir la muerte en mis labios cuando te tome por vez primera. Mis labios se irán silenciando poco a poco mientras consumes mis entrañas. Aunque me niegue, deseo morir probándote.

Dulce elixir que cuando te quise me dijiste no! Pero el capricho es la base que te sostiene; las lágrimas te alimentan y el odio va de la mano contigo cuando alguien muere en tus brazos.

Oh! Ya en mi lecho de muerte me sonries, yo te hago un gesto de agradecimiento.
Desearía nunca haber probado de tu copa envenenada, ya jamás mi vida será igual. Me haces necesitarte pero yo no te quiero. Te rechacé pero te probé...

Dulce elixir de muerte, algunos te llaman AMOR... yo te llamo suave veneno.