Las Corporaciones están queriendo recuperar su poder.
La iglesia, la SRA, la CGT han sido desplazadas del poder que ejercieron sub-repticiamente.
Es la primera vez desde hace 60 años que esto sucede.
Por eso hoy están necesitando ocuparse personalmente de sus asuntos.
La República Argentina ha experimentado a lo largo de los últimos sesenta años el manejo de sus valores sociales, políticos, culturales y económicos por parte de lo que se podría denominar la 'Patria Corporativa'.
Sindicatos, Asociaciones Empresarias, Asociaciones Profesionales, etc., han determinado el destino de la frágil democracia en forma autoritaria y absoluta.
Ni siquiera gobiernos fuertes y dictatoriales se salvaron de ello.
Aún cuando gozaban del pulgar en alto de las grandes corporaciones (SRA, CGT, Iglesia, Fuerzas Armadas, etc.), cayeron en desgracia al ser abandonados a su suerte en medio de un clima hostil al régimen.

Los líderes de estas últimas décadas, existieron, centralizaron poder y accedieron a puestos de decisión debido a que este sistema corporativo privilegia a los más inescrupulosos al negociar con sus corporaciones.
Los sobresalientes por su sabiduría, por su valentía, por enseñar a pescar, que es el más valioso de los actos del amor, no han podido promocionar a nivel de líder.

Todo sería más natural, y nuestro país sería próspero como corresponde a sus recursos naturales y humanos.
Quizás sea tiempo de concebir un sistema que combine las expectativas de todos los participantes de la economía mediante un nuevo ordenamiento.

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