Osama, una cinta rodada en territorio Afgano, tras la expulsión del régimen talibán, su director Barman, previamente exiliado en Pakistán, decidió utilizar actores no profesionales, incluyendo a la protagonista, a la que encontró mendigando en la cuidad de Kabul. Osama, una niña de 12 años, hija de una viuda a la que le está vedado trabajar, debe disfrazarse de niño para captar los mínimos ingresos con que ella su madre y abuela deben subsistir, el duelo de una niña en medio de la opresión del integrismo contra las mujeres.

Esta película tiene momentos inolvidables, relatos de durísima emotividad la abuela que repite la historia del arco iris que transforma a los niños, la jauría de menesterosos que se apiña para lapidar a una mujer y nos hace pensar, o aquella escena de las purificaciones genitales enseñadas por una mulá a los jóvenes que se instruyen a la sombra de Bin Laden. Conmueve el silencio de Osama, no hay lágrimas solo silencio. El cine Afgano no denuncia solo el modo en que la miseria material deviene en ruina moral, como en la Italia de la Post guerra es también un grito acerca de la peor opresión que sufre el genero humano en el planeta, la de las mujeres bajo el fanatismo islámico, El triunfo de Osama es mostrar que en el siglo XXI hay un trozo del mundo que ha estado viviendo en el siglo XII-

Ermitaño