A diez días de ese acontecimiento, importante, gigantesco en nuestras vidas, presiento angustias y vistorias.
Escapaste muchas veces...dudas y convencimientos a medias. Ahora soy yo quien necesita argumentos.
No fui yo quien propuso esta prueba. Me negué varias veces. Y tu insistes, y yo hoy apruebo. ¿Qué remedio me queda?
Vivir juntos.
Compromiso enorme por trascendente y misterioso. Aventura de dos en medio de vaticinios ambiguos: todos se atribuyen derecho de opinar sobre lo nuestro.
Camino de rosas, dicen algunos, con espinas como garfios, dicen otros.
A diez dias de la consumación de los sentimientos.
Parece como si esta decisión fuese la primera noche, el primer beso, la entrega primera. Supongo que la adolescencia se acomoda dentro de diez dias y nos acunará... para sentirnos nuevos, novedosos, empíricos, novatos, ansiosos de experiencia, aunque vengamos de experiencias contínuas y concretas y vidas ricas en fracasos y victorias indebidas.
Pruebas como esta asustan, y la película se paraliza, y regresamos el rollo para filmar de nuevo.
La experiencia de vivir nunca deja de asombrarme. Tu lo quieres así, y yo lo acepto.
Dejar una rendija por donde entre la luz de los sentimientos... ocasionó este estreno.
Amar es vivir, dijo un célebre sabio de esos que citamos repetidamente en los discursos, en los correos. Pues viviré otra vez.
Y me darás vida a través del amor. Y volveremos a ser...







