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El Ruiseñor
Abril 2000
A la sombra de un olivo
cantaba un ruiseñor
y al escuchar la melodía de sus notas
me dio un vuelco el corazón.
Ese ruiseñor que vuela
con la destreza del viento
y con sus ágiles alas
se pierde en el firmamento.
¡Oh! ruiseñor solitario
no pierdas nunca tu empeño
de querer ser siempre libre
y formar parte del viento.
Si yo pudiera ser libre
como tú, como ese viento,
despertar entre la hierba
respirando el aire fresco
beber de las claras aguas
que tú has ido descubriendo
y posarme en lo más alto
ha observar el firmamento.
Pero ésto no es más que un sueño
en mí, solo hay lamento.
Mª Luisa Díaz.








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