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LA BREVEDAD EN EL TIEMPO (NOVELA)


By Julio Mauricio ... - Posted on 29 Noviembre 2007

Capitulo II

LUGAR COMUN

He contado los días, lo vengo haciendo desde que ingresé acá. No creo sea el momento aún para revelar el porqué estoy acá. Mi formación por lo que he podido ver ha sido totalmente distinta a la de los que me rodean, es por ello que me siento un extraño, para ser más claro, no entiendo nada de lo que hablan, su jerga es propia de tribus callejeras y el conocimiento que tengo de ésta es propio de libros, no de ésta tangente realidad.
Estoy tan confundido que ignoro cuáles son las razones para mi internamiento. Todo ha sucedido de manera abrupta y sin querer he ido más lejos de lo que todo escritor contemporáneo mío tras su compromiso con la sociedad hablando en términos políticos participación más involucrada se ha tenido.
Estoy ahora recostado sobre mi cama y ansioso espero el día de alta. Extraño mi libertad y mis otras formas de soledad que he tenido, pero acaso soy también consciente que la experiencia resulta interesante: estoy pues conociendo otros lados de la sociedad, lados que ahondaré más aún en estos escritos.
Somos algo de treinta internados entre varones y mujeres y, cada quien arrastra su historia personal.
Por ahora no hablaré de mí, me centraré en Dante, magnético personaje que vive un onirismo propio de los que están en el infierno. Me cuestiona su destino: en qué momento fue destruida su vida?.
Nos hemos reconocido. Una mirada auscultadora basta para saberse con un igual de espíritu. Y sin embargo otros han sido los caminos que hemos recorrido.
Años después supe del miedo del otro y lo constaté en él, en Dante.
Estamos ahora tiempo después en su casa. Estoy viviendo allí. He prendido un cigarro mientras él toca en su guitarra eléctrica temas de Paco de Lucía .
Nos acompaña “Gus” y la “yegua” .Estamos ahora tratando de componer una canción. Más acá desde donde estoy sentado las botellas vacías de vino nos hablan de toda una noche en la que el exceso nos ha brindado un momento de placer propio del desenfado.
Dante ha caído sobre el colchón que está en el piso. Estamos en su dormitorio. La calle es silencio después del alboroto que hemos causado. Nadie se ha quejado. Nadie nunca se queja. Afuera hay micro comercializadores de drogas y gente lupenesca. Antes éste era un barrio de alcurnia, ahora es decadente el habitar en él.
Mediante Dante he conocido personajes increíbles y dignos de ser eternizados en estos escritos. Acaso me han sabido brindar una visión más exacta de lo que nos ocurre.
Gus está ahora vomitando en el baño y a duras penas se mantiene en pie. Termina de hacer eso y de allí baja hacia el primer piso en donde ha encontrado una puerta abierta con una cama vacía. Esto era un hostal. Ahora es un antro de perdición.
La Yegua conversa conmigo. Es bella como madura. Sus cuarenta años son escasos para como poder encasillar el mundo que ella misma encierra. Libre y entregada a los excesos no piensa en la muerte, piensa en el momento y, en esto no hallo nada de nuevo, y ella parece haber entendido mis pensamientos mientras la he estado observando haciendo tiempo con el vaso de vino entre mis manos.

-y qué, seguramente tú sí conoces al mundo-su voz arrastrada por el efecto del alcohol no deja de ser enigmática y ella se siente atraída por mí-no me conoces, nadie me conoce, ni el mismo Dante...sabes qué el es un hombre?-bebí de un sorbo el vaso de vino al cual golpeé con fuerza sobre la mesa. Sus ojos son bien claros, celestes, su mirada es extranjera. Me es difícil ver un poco más dentro de ella.
He decidido entonces dejarla hablar, de pronto he sentido interés por saber con quién estoy tomando.
-pon algo de Kiss-le he dicho mientras que ella inmediatamente se ha levantado de su asiento, ha caminado sobre Dante pisando el colchón que está en el piso ( le lleva a lo mucho unos 12 años a él) he pensado, ha pateado el trasero de quién ella dice que sí es un hombre. Se ha aproximado hacia el dvd y ha puesto un video de Kiss. El ritmo es fuerte, es crazy crazy night’s, ese tema me recuerda mis tiempos bisoños.
Retorna la Yegua, se sienta apoyando sus brazos sobre la mesa y me mira sonriente, esa mirada la he visto ya en otras mujeres rubias de ojos claros. Está coqueteándome.
-Me sirves?-me dice.
-espera-le contesto, me estoy dirigiendo hacia el frigider que queda junto a las gradas en un hall pequeño que sirve de nexo entre las demás habitaciones ,la cocina y el baño. Ya no hay qué beber. La cerveza se ha acabado, el vino me ha dejado un sabor empalagoso en mi paladar. He revisado mis bolsillos. La yegua me mira, intenta levantarse, parece que no lo va a lograr, parece estar demasiado ebria ,pero lo ha logrado, ha tomado un nuevo aliento, se dirige al baño mientras dice:
-espera hombre, espera-y dentro del baño, sin cerrar la puerta, se ha visto en el espejo por un largo momento, como queriendo detener al tiempo, se siente bella y deseable, se está bajando el jean apretado que lleva, está orinando.-que ya vamos, quiero más vino!.
-y las llaves?-le he dicho. La yegua revisa sus bolsillos, mira a Dante, va hacia él, revisa también los bolsillos de él y grita.
-¡maldito bastardo!, lo ha vuelto a hacer, nos tiene encerrados a todos!-entonces hemos salido al balcón desde el cual se puede ver la claridad de la mañana y el parapeto que mide más de dos metros que es el muro colindante con la calle, nos ha causado risa-¡qué demonios!-estamos ahora en la calle.
A eso de las cinco de la mañana las calles empiezan a poblarse de todo tipo de personas. El transporte circula llevando hombres y mujeres a su destino, destinos que en ese momento desconocemos y no queremos saber, estamos atrapados en otra dimensión, los estragos del vino nos instan a querer conocer más la alegría compartida. Hemos cruzado una avenida principal y hemos llegado a una barraca donde se vende licores de todo tipo, desde los adulterados con etiqueta original hasta los más difíciles de encontrar.
-¡quiero esa damajuana!-otro día empezaba.
Estamos otra vez en el cuarto de Dante, el video de Kiss sigue prendido. Dante ha despertado por un momento ,repite: déjame en paz, déjame en paz, y ha vuelto a dormir cruzado sobre el colchón.
Adriana está otra vez en el baño, creo que se está frotando, puedo sentir su olor hasta acá. Prendo otro cigarro mientras me sirvo en mi vaso más vino. Al momento ella ha retornado y hace lo mismo en su propio vaso. Sonríe y muerde sus labios, me quiere besar.
-me cansas-me dice ahora- los tipos duros no son un misterio ya para mí, pero tú eres un poeta, no necesitas mostrar todo el tiempo esa coraza que no me permite apreciarte mejor,

sabes ,es más, me gusta lo que escribes, hay algo dentro de ti, hay algo y quiero conocerlo-la yegua está bebiendo de un solo trago el vino ,yo hago lo mismo, volvemos a golpear los vasos sobre la mesa .
-¡ya basta!-le he dicho enérgicamente mientras me he levantado de mi asiento y he ido donde ella para tomarla entre mis brazos, para levantarla y tirarla en el colchón de Dante-
¡eres la mujer de mi amigo!-le he gritado mientras ella caía sobre Dante quién ha abierto los ojos y los ha vuelto cerrar.
-¡por qué no me quieres!- me increpa la yegua.
Me siento otra vez para seguir bebiendo. Ella repite otra vez lo mismo y lo hace reiteradas veces. No le contesto, fumo mi cigarro y me pierdo en el video de Kiss.
-¡bésame!-me reclama la yegua.
-no beso a las mujeres-le he dicho de manera amable sin ánimo de ofenderla.
-no pensé que fueras gay, no lo pareces-,me ha dicho mientras se ha parado y vuelto a sentar para seguir bebiendo.
-no lo soy, mis razones son personales-la yegua estaba bien linda, pero cómo le hacía entender que sus labios no eran puros, sus labios estaban marcados territorialmente por el esperma de Dante y yo no quería entrar en ese territorio, digo, en un territorio donde el esperma de otro ha reinado y reina.-no tengo ganas ahora, eso es todo Adriana.
-no, tú quieres que enamore de ti, no lo vas a lograr así nene-su piel es tersa y delicada, ya será en otra ocasión me he dicho mentalmente. Me he parado para dirigirme al baño, me he echado agua en la cara, me he visto en el espejo y he retornado con la mente anonadada dirigiéndome donde la yegua, la he tomado de la mano. Con suma fragilidad se ha dejado llevar hasta la habitación de al lado donde hay otra cama, la he echado mientras sentía cómo la cabeza me reventaba, la he recostado a mi lado y al cerrar los ojos por un breve instante he caído pesadamente dormido mientras sentía cómo me abrazaba y besaba.

La mesa está servida.
Deben de ser cerca de las tres de la tarde y todos hemos dormido plácidamente. Gus está sentado en frente mío y al parecer el apetito propio de la resaca lo ha inspirado en la plática.
-los verdaderos poetas malditos, sí, los verdaderos poetas malditos, los que arrastran un sino terrible, los que han sido bendecidos por la crueldad del mundo y les ha permitido desarrollar su sensibilidad hasta escrutar todos los misterios,...¡ellos!, los malditos, los atrapados en el lúcido reino del genio de la locura y acaso sólo han sucumbido por el torrente incontenible de una razón inferior y mediocre a ellos. Inmerecidos tiempos los que nos toca vivir eh?, qué gano siendo un incomprendido, qué musa ahora me despierta de este letargo para envenenarme con un númen que no deseo sentir y que me impulsa a describir rutas donde hombre antes no puso pie nunca!, acaso debo de estar al margen de este todo llamado mundo para crear la patria prometida?, y dónde quedo yo como humano me repito, debo de remitir mi vivencia sólo a esto?, debo de negar como siempre lo hago cada vez que me enfrento a mis imposibles de mi condición que rechaza la iluminación y el esclarecimiento de este destino que me ciega y me ofende? ¡patrañas!, viles patrañas, no soy y punto, soy simplemente una copia, una repetición de lo que fue otro poeta en cualquier época, cualquier tiempo y oh, felonía! Insana alma que me asesina con recuerdos negros, dígame Dante, no es acaso el vino mi absolución?-
-el que mucho abarca poco aprieta, suelte por eso la damajuana poeta-Dante se había levantado más temprano que nosotros y había traído del mercado unos pejerreyes que
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crocantes comíamos con sumo deleite y placer. El sol espléndido se metía entre las ventanas y el aire fresco acompañaba nuestra mesa con el ritmo de melodías que no antes había escuchado y que Dante no quiso decirme de quién eran. La melodía de esa guitarra escuchada desde el stereo hablaba de momentos cruciales, inevitables como únicos,
entendimiento musical propio de la experiencia que se eterniza en el corazón a mérito de ser extraordinaria, poco común ,acaso una alegría no antes conocida, acaso una certeza en medio de un universo lleno de preguntas sin respuestas. Entonces supe que eran de él, no era necesario preguntarle ello.
-la sensibilidad es consecuencia de la pasión y toda pasión es consecuencia de algo truculento que cose dentro de uno con un solo fin: la gloria, no hay mayor verdad y mentira en este mundo que no haya funcionado tanto como éstas, todo gira en torno a lo trascendente y la caída más atroz es la de saber que la negación es el ocaso perfecto de los que no quieren estar en el llano de los que conocen el martirio de la inmortalidad-la yegua servía lo poco de vino que quedaba y no comentaba nada-porqué no hablas sobre esto Adriana-le pregunté. Ella contestó con una frase suya que nunca olvidaría:
-porque soy mujer-
-cómo? eso que tiene que ver.
-que no es natural que la mujer filosofe con el hombre, Uds. empezarían a hacer preguntas que sí sabríamos responder pero que no queremos responder-
Gus hizo un salud a Adriana y dijo:
-por eso la filosofía está inconclusa, por eso nuestro conocimiento está incompleto, la sabiduría del hombre es errónea porque la mujer calla lo que sabe...-
-¡basta basta!-dijo Dante- aquí no se trata de develar el misterio de la quinta esencia, se trata de hacer música, beber y comer. ¡ya, Yegua!, tú que lo sabes todo resígnate a tu inmortal condición por socapadora de nuestro fracaso filosófico, anda y trae ahora unas cervezas que tenemos sed!.-la yegua se levantó sonriente y dijo:
-ahora sí hablamos el mismo idioma-
-pero si es la misma Eva, esto se repite en todas las mujeres-dije mientras se sentía cómo el aceite crepitaba en la sartén haciendo crocantes los demás pejerreyes que devoraríamos con sumo placer cotidiano.
La yegua cogió la caja de cerveza ,salió, paró un taxi y se dirigió a la bodega que quedaba a dos cuadras para traernos cervezas bien heladas.
-No lo vuelvas a hacer-me dijo Dante.
-ya lo iba a admitir- le contesté.
-no ,nunca lo admitirán, allí está su misterio más sagrado-
-eso no es misterio para nadie Dante –dijo Gus.
-para quienes desconozcan entonces, para ellos, los solitarios, los onanistas, los que no tienen mujer, los condenados a no tener mujer...prefiero la patraña a la soledad Poeta.
Al momento Adriana estaba ya con las cervezas bien heladas puestas sobre la mesa que había sido ubicada en el mismo balcón desde donde tomamos el mejor sol del mejor día después de mucho tiempo. Ozzy Osbourne reventaba en los parlantes del amplificador. Calaba mi cigarro mientras que la yegua bailaba dueña de sus secretos sola, para nadie. El volumen era estridente y contundente. Cuánto tiempo me preguntaba le costó a Dante conquistar aquel barrio donde hacía lo que le venía en gana sin que nadie le pusiese un paralé
-entonces que calle!-dije enérgicamente.
-si siempre hemos hecho eso Poeta-dijo la yegua. Y fue así que entramos en otra discusión, tan absurda como nuestra obstinada pretensión de querer armar silogismos que sabíamos eran inservibles y disparatados pero que bien podían ser catalogados como literatura: ese
discurso nocivo que pende de incertidumbres que no hemos podido superar, franquear, conquistar, enfrentar...lo que sea!.
-y qué, vamos a hablar entonces de endecasílabos y alejandrinos?-les dije-por que si vamos a hablar de política vamos perder el tiempo.
-y qué tienes en contra del gobierno?-dijo Dante.
-tengo muchas cosas en contra de muchas personas y esas personas son parte de un gobierno en donde la identidad va de la mano con un equipo de fútbol de la misma forma en que pocos afortunados en éste mundo pueden jactarse de su historia.
-No. Ahoguémonos en lo insondable; hablemos del eterno, el sempiterno, a él le encanta siempre que hablen de él-
-pero si todo el tiempo todo el mundo lo hace-le dije
-quizás para eso nos creó-
-¡trío de neandertales! Acaso no se han percatado que están con una mujer?, cuando se bebe entre hombres se puede hablar de eso justamente de lo que quieren hablar, pero da el hecho que no están solos, hay una mujer aquí y soy yo!-
Dante se paró, apagó el stereo, se dirigió donde ella y le abofeteó tirándola contra el piso.
-ya, eso es lo que buscabas!, estás satisfecha?- la yegua sonrió maliciosamente y respondió:
-está en mi naturaleza, no lo entienden?-
-hazlo pues entonces carajo!-gritó Dante.
Y la yegua empezó a bailar para los tres. Sus movimientos se hicieron felinos mientras sorbía del vaso de cerveza. Entonces se me acercó y empezó a besarme. Dante se levantó y se dirigió a la sala para tocar en su guitarra de palo melodías furiosas y a la vez tristes mientras que Gus bebía solo.
La intensidad de sus labios arrebató todos mis impulsos cogiendo con fuerza sus duras nalgas, acariciando su cintura estrecha, palmeando con ganas sus piernas, abriendo la bragueta hasta sentir su sexo húmedo, sintiendo ella mi dura erección mientras tocaba con ansiedad mi miembro que ella reclamaba para sí. Entonces la tomé de los cabellos con desesperación, le bajé el pantalón, y allí la hice mía.
-¡no quiero hijos! Le grité después de haberla poseído.
-yo tampoco-me dijo.

Echados en el colchón los cuatro mirábamos el techo sin decir nada.
-quise conocer el mundo y lo hice-dijo la yegua.
-quise ser el mejor guitarrista del mundo y así nadie lo sepa lo soy-dijo Dante.
-quise ser el último de los poetas malditos y aquí me tienen, incomprendido por una sociedad que comprará mis libros después de que yo muera-dijo Gus.
-quise ser lo que soy-dije. Pero por alguna razón no nos sentíamos unos ganadores. Sentíamos el transcurrir de la vida como un severo castigo, había una sensación de hartazgo que precede a los encantamientos rotos, a la magia consumada que ya no encierra secretos. Me senté a escribir un poema. Más allá Gus estaba con Adriana bebiendo lo poco de cerveza que quedaba y Dante, parado desde su balcón pareciendo esperar a que apareciese la primer estrella, acaso quería pedir un deseo, no lo supe nunca. Sólo sabía que estábamos
ahora tranquilos sin la necesidad de hacernos cuestionamientos sin salida, con el único propósito de querer mantener esa quietud que parecía bendita y generosa.
Entonces repasé lo ocurrido la noche anterior, no hallé algo digno de ser recordado. Gus y la yegua reían pero acaso cada quien estaba en su propia dimensión, en su propio mundo. Dante entró al dormitorio y me dijo: deberías de publicar. No era la primera vez que alguien me dijera eso, lo había escuchado cientos de veces y el aplazamiento era motivado por poseer un discurso que no estaba culminado, pero ello no podía revelar ,cómo un escritor que se jacta de ser escritor puede escribir sin tener una ideología compacta, armada de pies y cabeza, cómo, era claro, no tenía aún las ideas bien definidas. Sin embargo me negaba siempre la deshonra de escribir con ideas de otros escritores, la búsqueda era ambiciosa, anhelaba la visión personal, el ángulo desde el cual pudiese ver el mundo de otra forma, es decir un estilo que refiriese mi personalidad y esta por cierto en su momento alcanzaría su desarrollo.



1.80cm de estatura,piel bronceada,raza latina.Escritor,33 años,soltero.

Novela-Cyber

Porqué publicar por Internet a sabiendas de haber recibido tres ofertas para que yo publique en papel impreso?.
Porque creo estamos en una NUEVA ERA donde la tecnología abre fronteras a pasos agigantados y permite que en nuestro caso, los escritores, podamos llegar a los confines del mundo con nuestro pensamiento, nuestro trabajo.
Porque no hay mayor placer que el entrar en el mundo de aquellos que creen aún que podemos cambiar al mundo y hacerlo mejor como en mi caso, utilizando a la literatura como herramienta, que a manera de Verbo Testimonial, ambicione el sueño propio de aquellos que algunos llaman ilusos y que yo defino como Guerreros Felices que van, tras la sociedad buscada, donde podamos encontrarnos y saber qué es la vida, quiénes somos nosotros...
Porque :¡qué fuerza tenemos cuando el hastío nos quiere derrotar! ¡Cuando Dios no nos quiere oír y no abdicamos, NO, por derecho legítimo!.

Julio Mauricio Pacheco Polanco. Escritor.
juliomauriciopachecopolanco@hotmail.com

LA BREVEDAD EN EL TIEMPO
CAPITULO I

He llegado al final de un camino en donde los rastros hallados me han dejado una certeza atroz, imposible de ser borrada. Los personajes incluidos en esta narración corresponden a testimonios atrapados en circunstancias muy particulares que sin embargo no dejan de relacionarse entre sí. Hay un rastro muy semejante en cada uno de éstos héroes y víctimas que al írseles conociendo nos dejarán un sabor extraño en relación con sus destinos.
La calle, el trabajo, el medio mismo en el que pudieron desenvolverse quizás fue más fuerte que ellos, sin embargo no dejan de soñar, la esperanza en ellos se mantiene incólume y firme, como si después de todo lo pasado aún persistiera el deseo de empezar de nuevo, así sea desde sus cosmogonías fantásticas, es decir una nada que revela la imposibilidad de poder ser dentro de éste mundo, es decir ,el volver a aventurarse en el gran mundo, donde sólo hay rastros como dije en un inicio, de fracaso.
No sé si sea válido ostentar la suerte que tengo. Me dedico exclusivamente a escribir. Acaso trabajos eventuales dentro de esta sociedad me acercan lo necesario al mundo en el que vivimos diría lo suficiente como para convencerme, recordarme que el mundo es difícil de cambiar, que hay mecanismos dentro de los cuales pocos son los afortunados que logran no sobrevivir porque todos pueden sobrevivir de alguna manera sino más bien poder dedicarse a aquello que realmente corresponde a su vocación, hablo de aquello que llena realmente el alma y que da sentido a la existencia personal. Por ejemplo: mi libertad. Sé ahora cuán caro es el precio para conquistarla ,pero sé también que su goce es incomparable y acaso mi testimonio es contundente ante aquellas visiones pesimistas que argumentan que detrás de todo este mundo hay un gigantesco absurdo que ha atrapado a todos y les ha dejado pocos caminos a elegir en medio de su soledad.
Mi rutina que podría hastiar o desesperar o enloquecer a los demás ha logrado conquistarme y darme paz y armonía, pero también debo de ser claro ,he luchado por el espacio que tengo y el camino ha sido largo.
Pero hablando sobre mi rutina las percepciones que ésta pueda dejar acaso podría precipitar al amigo lector con engañosos prejuicios sobre la vida de un escritor y las ventajas obtenidas en torno a una libertad ganada. El papel que sostienen estas palabras es escaso o para ser preciso impreciso y reveladoramente manifestador de cómo uno logra ganarle al destino no todas las batallas pero sí al menos las más importantes y claro, son éstas las que permiten que una vocación, un destino elegido logren llenar el espíritu acaso más rebelde con su espacio propio. Y sí, los paseos matinales que consistían en salir del distrito en que vivo muy cercano al cercado de la ciudad cuyo único propósito era el de caminar pausadamente, silbando canciones propias inspiradas en el momento, relacionadas con la experiencia espontánea, aquella que fluye en el momento y que se concatenan con algo que desconozco pero a lo que me atrevo a definir como frecuencia universal expresan el sendero de lo que siempre he buscado: hallar a la vida en su verdadera dimensión, es decir , saber qué es la vida misma, qué propósitos tienen para con cada uno de nosotros los que dirigen el rumbo del mundo y a lo que de manera frontal argumento con la tesis de que nada es dejado al azar y de que detrás de éste orden establecido prima un sistema en el que
no hay caos o que éste caos sólo reina en aquellos que viven la vorágine propia del Qué Hago, como pregunta inmediata ante un futuro en el que temen participar activamente por querer ser libres, yo diría más bien : libertinos.
Entonces, acogido por un cielo que jamás pensé sería el que siempre había buscado y que esperó por mi reconocimiento mucho tiempo, hasta que alcanzada la paz pudiese ver tras su color un encuentro personal ,donde las preguntas elementales sobran para dar cabida a una nueva visión fue que llegado el momento terminé encontrándome en el mundo con el deseo de ser libre. Pero todo es un proceso y la evolución que está incubada dentro de cada uno de nosotros es benigna siempre más allá del cadalso experimentado en su momento con el cual por cierto no comparto partido alguno, ya que es de mi entender que si en la juventud se ansia la revolución es seguramente porque el rechazo a la adaptación es tan obstinado y resistente y ,está planteado así porque no queremos ser como los demás, es decir como aquellos que están dentro del sistema que vemos por puro desengaño.
Dejaré por un momento mis cavilaciones y me sumergiré en la relatación del cómo en plena soledad y sin necesidad de otras personas ni de mujer confidente, la alegría henchida en mi corazón acaso demostró y demuestra que no es necesario caer en los excesos para ver el mundo de otra forma, es decir, para atreverse a rozar la felicidad, ya que ésta al parecer es conocida de diversas formas pero de manera efímera y de allí el conflicto y la búsqueda.
Las calles por ejemplo de mi ciudad encierran millares de historias grabadas en el imaginario de aquel que ha conocido de aquellos que han improntado en los adoquines de sus aceras el propósito de hacer de ésta sociedad un mundo mejor, pero hasta los intelectuales más obstinados han fracasado en ésta empresa, y no por falta de valentía o coraje, creo entender que fue porque algunos desisten en el camino y renuncian a sus metas, o porque en el momento de la verdad la mentira reveló ante ellos su fin más anhelado, pero como dije antes, en todo esto impera la suerte y ésta se manifiesta sólo ante los arrojados de temperamento e inteligencia y claro, la consecuencia propia de los que tienen amor propio y la esencia nata para luchar hasta las últimas consecuencias.
Y sí, hay millares de historias de hombres y mujeres a quienes he visto crecer en medio del asombro y halago falso de seguidores, que al igual que yo ya sabían de éstas vivencias y esperaban ese detestable ocaso donde la melancolía derrota los entusiasmos y la fe y convierte a los hombres en seres parcos, silentes y desconfiados.
Diría mejor que hay una tendencia innata hacia la autodestrucción, allí se ha instaurado el peor ejemplo que reina en las sociedades donde los paradigmas e íconos propios de cada cultura dejan una influencia letal a aquellos que aún no han entendido que toda filosofía puede ser buena, pero que el propósito en sí no se basa en el amparo de la personal en la esencia de otro ser sino en la misma, en la propia, es decir, independientemente de cada destino o estilo de vida lo que el hombre debe aspirar es aspirar a la evolución de su personalidad y por ende a su propio pensamiento, pero como dije, en el camino se queda éste fin que es el de desarrollar la esencia de cada quien ,porque el fracaso es más tentador que el triunfo ya que sabemos que estar en el mundo no sólo consiste en llegar a la cima y triunfar sino permanecer en ese constante estado evolutivo hasta llegar no al encuentro personal, digo a algo más, a la plena identificación con el ser interior que es dueño de su propia dimensión, es decir: un universo propio.
Caminar placenteramente por calles en donde se puede encontrar una variedad exquisita de gente con la que se puede uno codear acaso exige un compromiso mayor, es decir: el estar involucrado en la sociedad o sistema y aportar esa esencia evolutiva del ser interior que
deberá proponer el cambio a la mejora del orden establecido, dejando entonces dos respuestas: una revolución, o un fracaso. Tomar el atajo del fracaso es el camino más fácil a seguir, pero ir tras la propuesta significa no sólo compromiso, significa demostrar que se puede ser libre en el mundo y, que la libertad puede ser hallada desde cualquier parte, porque ésta es una experiencia que se lleva por dentro y que madura y hace madurar al ser hasta convertirlo en el anhelado nuevo hombre de la nueva sociedad buscada.
La costumbre por ejemplo ,tan letal no ha sido superada por paradigmas satisfechos, héroes dignos de ser llamados héroes y que sin afán de enajenar hallan podido demostrar que el mundo, sean cuales fueran sus derroteros espera por todos nosotros para ser descubierto y conquistado.
Ah, mis melodías, brotadas espontáneamente y correspondientes a cada momento recibido, ya sin prejuicios y sin temores propios del desconocimiento y la ignorancia acaso no esperan inquietas el asombro para aprender del misterio que perdura en nosotros hasta la muerte, refiriéndome a nuestra incógnita en el mundo, refiriéndome con propiedad al padecimiento de la existencia con esa contundente ironía propia de los que esperan siempre algo más en medio de verdades ya caducas o sentadas de manera arraigada, dentro del seno de nuestra sociedad y, que de manera vil impiden que conozcamos a la vida o tengamos un concepto erróneo de lo que es ésta.
Pero cómo me conmuevo cuando encuentro personas con estilo propio, es decir, con el talento que se requiere para poder sonreír y exclamar con justicia: estoy alcanzando mi patria anhelada, mis ojos ahora ven el mundo que siempre quise ver!. A mi entender esto encierra el proceso de la maduración del individuo en sociedad que, desvinculado de un hombre de una sola dimensión, es decir, de la referencia para algunos inevitable del pensamiento de otro, se proclame individual, libre y dueño y sabedor de su esencia, es decir, de su espontánea forma de ser que es identificable sólo consigo mismo .No, no es compleja la imagen dada, la imagen es precisa, revela el desarrollo de lo que debe ser el hombre, el nuevo hombre, el hombre original.
Pero la originalidad es todo un proceso en el que el hombre debe de ir desligándose de todo aquello que lo formó hasta hacerlo lo que es: un libro sobre el cual se ha escrito de todo y en donde el pensamiento milenario tanto ha influenciado en él que lo conflictua entre ser él o ser todo lo que se ha hecho de él. La realidad nos muestra una condición irreversible, el hombre ya ha sido formado y, los preceptos que delinean su personalidad lo han hecho de tal manera que dentro del sistema el sentido común nos permite hablar de una conciencia colectiva en donde no hay libertad. Un hombre libre es el siguiente al que dentro de sí halla un ser encontrado, desde allí se retoma el camino hacia la evolución personal, porque todo lo anteriormente escrito en ese libro que es el hombre ha sido también la evolución del hombre, pero de otros hombres. El hombre encontrado así mismo entiende entonces que es su legítimo derecho aspirar a llegar a ser él mismo, y allí recién empieza su gran aventura en el mundo, es decir, el crecimiento de su espíritu, el desarrollo de su personalidad, el nuevo hombre que va tras su propia dimensión sin dejar de ser el hombre que cohabita con los demás, es más bien el hombre que comparte lo propio de su esencia, el idóneo para esa patria tan buscada, la patria diversa y universal en donde no hay íconos invencibles, donde
sólo existen millones de espíritus identificables sólo consigo mismos, cada quién desde su esencia, desde la evolución original, donde mora por cierto la libertad.
Pero la libertad tropieza con la locura y es aceptado por todos que la locura es el estado inspirativo para la libertad. La genialidad acaso es confundida y etiquetada con locura, clarividencia o videncia o profecía o marginación sin dejar de resultar interesante ésta misma que por cierto además de ser un extenso viaje interior frustrado es original en cada quien como es también el límite que franquea el siguiente eslabón que es el de la evolución, el paso a dar después del encuentro personal.
La identidad entra aquí de manera trascendental a batallar contra todos esos íconos que han improntado en la conciencia del individuo y que han influenciado no sólo en su conducta sino además en su pensamiento. Esas voces de las cuales quiere desligarse el desequilibrado mental son acaso las que permanecen desde milenios en todos los hombres que le anteceden y que se han enquistado en el libre albedrío que es humillado y mutilado y es justamente a lo que se debe de derrotar, vencer.
El problema de la identidad recae pues en el temor a ser uno mismo, hay un sentimiento nefasto de rechazo personal hacia uno mismo tan arraigado dentro de cada uno que al afirmar algo innovador es necesario para el hombre no libre amparar sus tesis en sino una institución reconocida por la sociedad o sistema al que pertenece o, en el pensamiento de otro y no de uno mismo.
La censura autoimpuesta por la crítica social empuja al hombre al temor de caer en el delirio y es allí cuando está empezando a desarrollar la propia identidad. Pero es que el ser ,el hombre, duda, teme, y se rechaza así mismo.
La necesidad de la filosofía de proponer mediante la lógica la validez de tesis innovadoras demuestra que el rayar en lo original implica demostrar cuán lejano está el ser de la locura y cuán cercano está al desarrollo de la razón.
Pero acaso no es cierto que la censura está tan intrínsecamente enraizada en el hombre mismo en el seno de cada cultura que exige el método científico como referente válido y demostrable. La sistematización del pensamiento entonces que exige toda una estructuración de las ideas propias que puedan ser verificables en la realidad nos conlleva a pensar en que no todos los hombres en el futuro podrán ser libres: la educación de por medio otorgará la posibilidad de desarrollo de identidad, pero el conocimiento no está al alcance de todos y si lo está, en la mayoría de casos termina deformando al hombre porque lo hace más esclavo de otros referentes, otras esencias y no las propias.
Aquel hombre que está en el psiquiátrico y que alega ser Jesús en realidad lo que él está demostrando con su locura es que ha intentado ir más allá del camino de un mesías pero se ha encontrado frente a un universo sin respuestas tanto personales como universales y ha dado sentado su fracaso personal ante él y la sociedad. No ha podido derrotar la influencia alienadora del que dice: Yo soy el que Soy, porque él también Es el que Es y la coincidencia es tan atroz que el misterio de la venida del salvador se halla resuelta en cada uno de esos llamados esquizofrénicos cuya única culpa está basada en querer ser ellos mismos y haber comprendido que el problema de la identidad revela el temor a ser ellos en su verdadera esencia ,es decir, a temer ser no aceptados por los demás y a socialmente ser alguien trascendental en la sociedad.
El conflicto del desarrollo del pensamiento humano es más complejo de lo esperado, acaso las coincidencias en el pensamiento no son azarosas sino más bien obligadas en la razón, y
esto se basa en el entendimiento. Al entender a otro estamos siendo enajenados por su pensamiento puesto que hemos podido entender lo que él avizoró en su propia experiencia,
hay pues una razón en común, una identidad identificada en el otro y por cierto peligrosa cuando se sabe que el salvador vendrá en cualquier momento y que puede ser cada uno de nosotros.
En todos nosotros se repite de manera inevitable el nuevo hombre, y el nuevo hombre es el llamado a derrotar a la locura y a cimentar su propia esencia y a esto se le puede llamar también anticristo, es decir, nihilismo, un límite que es sólo superado cuando la fe depositada en las ideas propias nos hablan de un hombre que ha superado los primeros rigores de la libertad que por cierto es terrible su asumir, porque exige fe en sí mismo, una fe más fuerte inclusive que la locura que por cierto es sólo parte del camino a seguir cuando el hombre da el siguiente paso que es la negación de todo lo escrito en su conciencia que, es el libro donde está todo lo aprendido y que debe de ser asimilado para luego ser superado, porque después está la esencia personal, el verdadero yo, que es distinto en la medida que se le desarrolle hacia su propia dimensión.
Y entonces el pensamiento propio entra a batallar su gran dilema: ser un yo universal? o ser un yo personal que se desarrolla hacia él y para él.
Entonces, cómo se vislumbra o señala una identidad?, pues de ninguna manera, esto se llama Libertad.
El deseo emancipatorio acaso es genuino y nato en el hombre y se manifiesta siempre en él en todas las edades y en todas las culturas. La rebeldía no es pues casual cuando ésta es sustentada en un espíritu invencible que el mundo tratará de derrotar y adaptarlo al sistema donde su pensamiento deberá estar dentro del mismo orden establecido para no caer en los peligros de la agitación o alboroto.
Una sociedad en la que el hombre siga compartiendo la razón común y, a su vez permita el desarrollo de su esencia como objetivo óptimo para el enriquecimiento del pensamiento humano acaso no deberá estar sometida a ningún parámetro o interés que no sea cognositivo. Pero para ello el orden debe de evolucionar también y eso es asumir un riesgo.
Si la economía mundial determina el destino de millones de personas, el desarrollo individual abrirá zanjas inevitables de división entre hombres libres y hombres incompletos, es decir sin identidad propia, y esto ya está sucediendo. La gloria alcanzada por los que han dejado atrás todo tipo de estereotipo y están en plena evolución a pasos agigantados, haciendo su uso legítimo de su inteligencia individual encuentra hombres que tendrán que recorrer ese largo camino que los conduzca hacia esa libertad que es gozada por pocos y que los ha realizado en el mundo hasta llegar a su plenitud.
Acaso la labor entonces de todo intelectual comprometido es la de divulgar éste entendimiento y proponer una equidad en la divulgación del conocimiento que, proponga una libertad al alcance de todos en donde se inste por una igualdad de oportunidades sólo para aquellos que ya estén en estados o condiciones óptimas para asimilar y entender cuán importante es ser libre, qué ventajas tiene la responsabilidad de tener identidad y desarrollo evolutivo de la esencia para el beneficio personal.
Pero: estamos todos preparados para dar éste paso trascendental?, el fracaso devorará al hombre que desee ser libre? , la locura atormentará al yo incompleto?, el hombre libre y no preparado para hacer uso de su libertad será responsable de sí ante los demás, o se unirá a esa gran masa donde el hábil se aprovecha del incapaz por su ignorancia?.
Bah!, basta de filosofía por ahora y entremos de llano en el mundo de esos personajes que he prometido y que acaso revelan fehacientemente lo anteriormente escrito y acaso va más allá.
Cómo dije, mi rutina es propicia para el desarrollo de mi pensamiento y el ocio bien utilizado me permite cavilar en orden y por cierto escribir que es en realidad el móvil de mi existencia.
Me resulta pues curiosa la manera en cómo se desenvuelve la vida de las demás personas, seres atrapados en horarios fijos o en rutas definidas de un trazo firme y sin retroceso .Los veo y entiendo que tras su condición: su tiempo ha sido comprado y jamás pensarán en otra cosa que no sea la remuneración por el tiempo de vida vendido a cambio de las comodidades propias brindadas por el sistema. Los beneficios de éste alcanzan sin embargo a pocos y acaso estos beneficios están amparados en las ventajas del consumo. Todo pues ha sido estructurado de tal forma que el intentar salir de todo este engranaje crea condiciones diferentes de vida dentro de las cuales podemos incluir a los intelectuales y artistas como también a los marginales que ansiosos de justicia incuban dentro de su desorden una revolución que no les es digna. Convertirse en hombres de bien es el paso más importante para aquellos que cumpliendo con sus deberes ven en la educación en la que invierten su capital un refinamiento no sólo de costumbres sino de pensamiento. Y ellos son los que están detrás de los verdaderos libros, no esas lecturas difíciles en donde uno termina confundido y la visión obtenida es desalentadora e ineficaz, buscan los libros de conocimiento aplicable y provechoso, acaso el conocimiento auténtico y liberador o en el mejor de los casos esclarecedor.
La enfermedad propia de los espíritus atormentados que logran plasmar obras geniales que despiertan nuestro asombro sólo son válidas si logran esclarecer inquietudes propias de aquel que teniendo un pensamiento analítico capaz de comparar sus vidas con los testimonios dejados por el arte y los artistas contribuyan a hacerlos mejor en su entendimiento del hombre y de la vida.
Todos queremos entender y el amigo más inmediato que posee el hombre es el libro y el intelectual. Un verdadero libro se deja entender y revela lo que estaba distante al entendimiento del ciudadano que tras su monotonía concluye como inentendible la vivencia del otro.
Nos inquieta por ejemplo el desorden en la conducta de los más rebeldes, el saber cuáles son los móviles que los impulsan a querer desafiarlo todo, nos interesa el argumento del orate que en lenguaje incoherente vislumbra visiones fantásticas que sabemos podríamos entender si es que nos adentramos en su pensamiento.
Cada destino encierra pues toda una cosmogonía y nosotros, los espectadores, ansiosos anhelamos saber de ellos, siendo más claro, saber en qué consiste su esencia, cómo se estructura su pensamiento.
Empezaré pues con el personaje que creo abrirá los nexos entre todos los demás personajes de esta novela-ensayo y que en suma relaciona la realidad que describiré y que revela toda la psicología propia de aquellos que aún no han dado el paso siguiente para hallarse así mismos y ser el ser trascendente que descansa en cada uno de nosotros esperando algún día ser lo que en sueños se materializa desde su frustración.

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