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El Otoño
Llego el otoño ¿Traera lluvias que calmen la sed de nuestros campos?
Llego el otoño se cierra un ciclo y se abre otro.
Detras de mi las puertas ya cerradas de los caminos andados.
Delante la inmensidad, virgen inmaculada, esperando mis pisadas que tracen el camino. Que mi mente diseñe, que mis manos construyan.
Se cierra un ciclo se abre otro
EL OTOÑADO
Estoy completo de naturaleza,
en plena tarde de áurea madurez,
alto viento en lo verde traspasado.
Rico fruto recóndito, contengo
lo grande elemental en mí (la tierra,
el fuego, el agua, el aire), el infinito.
Chorreo luz: doro el lugar oscuro,
trasmito olor: la sombra huele a dios,
emano son: lo amplio es honda música,
filtro sabor: la mole bebe mi alma,
deleito el tacto de la soledad.
Soy tesoro supremo, desasido,
con densa redondez de limpio iris,
del seno de la acción. Y lo soy todo.
Lo todo que es el colmo de la nada,
el todo que se basta y que es servido
de lo que todavía es ambición.
Juan Ramón Jiménez

Y tu, estrenando primavera
PRIMAVERA
Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,
tú siempre exaltarás la primavera.
Eres la primavera verdadera;
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.
¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!
Mi corazón recojerá tu rosa,
sobre mis ojos se echará tu brisa,
tu luz se dormirá sobre mi frente...
Juan Ramón Jiménez
De todas las estaciones la más encantadora es el invierno, me gusta llenar de colores cada una de las horas mates del día , pintar , colorear con diferentes tornasoles que hablen de nostalgias , sueños , quimeras , fríos, escarchas , llenarla de historias , sumergirme en los compases interiores de cada uno para rescatar de ellas el espacio vital del tiempo.
Me gusta que la lluvia me envuelva en calidas caricias haciéndome sentir mas vivo, un ser mítico que deambula por los campos, que recorre cada uno de los rincones de mi pueblo. La lluvia envuelve cada uno de mis segundos.
Sientes como al llover la vida se renueva, como las flores viajan en busca de cada néctar sagrado de cada gota que les brinde la energía.
¿Sientes? El cosquilleo cuando roza tu piel, cuando en suspiros te habla de nuevos amaneceres.
Es el invierno en montañas blancas, en cúpulas de ardientes nevazones. Vamos… Os invito a derretir la escarcha, a vestirnos con los colores del ciclo, adornemos nuestra risa con el viento invernal
Ermitaño
Esa lluvia vivificante que te envuelve a nosotros se nos niega, y pasan los dias con un anticiclón inamovible. Nos envuelve un cielo azul brillante, un sol abrasador, un viento seco.
Nuestros embalses se secan, los rios apenas llevan corriente, los arboles desesperados arrojan sus hojas requemadas, la hierba se seca , las flores se marchitan y las cosechas se pierden.
Pasan los dias, pasan los meses, pasan los años. Ansiosos de nubes miramos el cielo, azul, limpio en el campo o cubierto de una nube densa de polucion que cae sobre la ciudad.
Pasear es un dolor de corazon insoportable, aquel arbolito que veias crecer el año pasado este se muere de sed ante tus ojos impotentes.
Quisiera llorar hasta que de mis ojos manaran fuentes capaces de calmar tanta sed como siento a mi alrededor.
Esta es una cación triste
La Tierra se renueva con su padre el Sol y su madre la Luna. Allí esta la energía de toda fuerza, porque vencerá toda cosa sutil y penetrará toda cosa sólida. Desde tiempos inmemoriales el ciclo se cumple, los ríos, charcos, hierbas, raíces esperan ansiosos el cumplimiento del ciclo, saben que así será.
En esta espera mágica de colores y armonías se produce la fuente de admirables adaptaciones, espinas mas dóciles, raíces mas profundas en busca de la esencia nueva, brazos en forma de múltiples progenies intentado asir la gota cristalina. Que el llanto renueve la Tierra , su fuerza no tiene limites.
Soy Ermitaño , el hijo de mi Tierra a quien el viento ha llevado en su vientre.
Ermitaño
El frio se presento de pronto, nuestros cuerpos apenas cubiertos por la sábana. Vino sin darnos tiempo a bajar las cajas de abrigos y bufandas. Nos abofeteó un viento del norte dejando claro que el tiempo de relajo había terminado.
Un frio seco, punzante, agudo y las primeras nieves en la sierra. Un cielo gris azulado de mares encrespado. Un sol que busca entre las grietas ilumnar las copas de los árboles, teñidas de ocres, amarillos y naranjas. Una lluvia repentina, toda de golpe, que arrastra lo que encuentra a su paso, dejando tras de si un cielo azul celeste, un aire nítido, un viento cortante y afilado. Llego el otoño con ropaje de invierno, las noches largas, los dias cortos el trabajo intenso.
El duro asfalto, el metro abarrotado, las prisas, los atascos. Los quehaceres diarios, los niños al colegio, el trabajo, la compra en los grandes almacenes, prisas, idas y venidas, un cansancio que va aumentando, se multiplica por cien, por mil , por cien mil...... Los dialogos se acortan, los encuentros son breves, prisa, prisa, prisa......
Yo paseo por los parques y me deleito en las continuas mutaciones de las luces y las sombras, dejo que el viento barra las sombras de la noche, en el atardecer me entrego a los mil colores con los que el ocaso nos deleita. En la noche larga, oscura, silenciosa, mientras los demás duermen, vivo una vida trasnochada, me expando .... hasta confines lejanos que me hablan de otros seres, a paisajes oniricos que me deleitan las madrugadas.
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