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De gloria olivae
Como todos saben el lema profético de Benedicto XVI es de gloria olivae,y estoy interesado en que se cumpla.
Se han cumplido todos esos lemas,y el de Benedicto XVI es el último.
Como uno de esos lemas se cumplió en la persona de Voltaire,y no del Pontífice,quiero ir publicando pues en este foro cuantos escritos considere oportunos para colaborar a que el lema se cumpla.
Alcalá de Henares,22 de abril del 2005.
Rafael Gonzalo Jiménez
rgjimenez@eresmas.com
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De gloria olivae
I.- El matrimonio homosexual
Cuando se asciende a cargos de responsabilidad política puede uno encontrarse con problemas que no sabe cómo resolver,pero lo cierto es que en Europa distinguimos ya entre lo civil y lo eclesiástico.
Quisiera creer que la homosexualidad es tendencia o instinto sexual hacia personas del mismo sexo,y que esta tendencia se forma en el claustro materno,mientras somos embrión o feto,pues nos constituimos asexuales,pasamos después a tener sexo,pero dicen que estados maternos concretos,difíciles de conocer,son los que hacen que,ya en estado embrionario,se altere la ley general de tender sexualmente hacia el otro sexo.
Saben que concibo el catolicismo como relación espiritual del ser humano con el universo,que conozco más o menos quién está siendo o no católico cristiano,y que creo que algo puede suceder en las próximas décadas que tenga por resultado el fin del Papado en el Vaticano,de acuerdo con las profecías de Ciacconius (San Malaquías o de los Papas) y Nostradamus:pero despojando a ambas,completamente,de lo que tienen de milenaristas:catástrofes por fin de milenio,con “segunda venida de Cristo”,cuando Cristo es la divinización que los judíos helenistas hicieron de un Jesús que creyó había llegado el momento de que el Mesías (real como creencia concreta,inexistente como realidad física) viniera a redimir a su pueblo del Imperio Romano.Hablando pues claro,Cristo es al cristianismo lo que el Mesías al judaísmo:dos inexistencias físicas.
Elegido el ex Cardenal Joseph Ratzinger como Benedicto XVI,ha pasado a ser de gloria olivae en la profecía de Ciacconius.Y por cuanto es el último lema,y se han cumplido todos los anteriores,pero uno se cumplió en Voltaire,he asumido pues la responsabilidad de que se cumpla también éste,por una parte controlando la actividad papal o pontificia de Benedicto XVI,y por otra parte corrigiéndola,en todo aquello que me permita ser coautor para que su lema profético se cumpla,pues he nacido entre olivos,y disiento en que sea verdad el catolicismo dogmático:lo que Benedicto XVI llama verdad yo llamo mentira.
De haber sido yo el elegido no habría aceptado la elección sin contar con la colaboración de aquellos Cardenales que hubiera considerado esenciales para cumplir con mi misión,y siendo seglar no creyente,pero respetuoso con las creencias,hubieran sido imprescindibles,desde mi elección,1)un Vicario Apostólico para los católicos creyentes y practicantes,que en principio me hubiera gustado hubiera sido el Cardenal Jean-Marie Lustiger,Arzobispo Emérito de París,pero en no muy buen estado de salud;2)otro Vicario Apostólico para los no creyentes,que en principio hubiera sido el Cardenal Christoph Schönborn,Arzobismo de Viena y Presidente de la Conferencia Episcopal austriaca;y 3)un Secretario de Estado,que en principio hubiera sido el Cardenal Carlo María Martini,Arzobispo Emérito de Milán,con residencia en Jerusalen.El Cardenal Joseph Ratzinger hubiera quedado de Prefecto de la Congregación para la Defensa de la Fe,mientras no la hubiera suprimido,pero con la obligación de recomendar,y no de imponer nada.
Siendo Papa Benedicto XVI,he recomendado que su Secretario de Estado fuera el Cardenal Cristoph Schönborn,confirmando en sus cargos al resto,de momento,como ha hecho él.Y no quiero entrar en si debe nombrar a alguien para Prefecto de la Congregación para Defensa de la Fe,o si debe suprimirla.
He leído todas sus homilías al Colegio Cardenalicio estos días,y sólo he aceptado el cambio de actitud que va a tomar respecto al Concilio Vaticano II,del que él fue Consejero.Seguramente comentaré también la que pronuncie el domingo,en la misa de su toma de posesión.
Lo que hoy no me ha gustado es que el Prefecto de la Congregación para la Familia,Cardenal colombiano,haga declaraciones a la Prensa y haya salido en TV condenando el matrimonio homosexual que está tramitando el Poder Legislativo español,a propuesta del Ejecutivo:en Europa son tiempos de nítida distinción entre Iglesia y Estados,y a lo sumo se usa la vía diplomática para limar diferencias entre lo civil y lo eclesiástico.
Que el Vaticano se siga considerando en posesión de la Verdad,cuando es de la Mentira,no me gusta,porque va en detrimento del lema pontificio de Benedicto XVI,que para mí es de gloria olivae.
La intervención del Cardenal colombiano en los asuntos de España,aunque esté respaldada por la Conferencia Episcopal española,no me ha gustado pues nada.A lo sumo tenía que haber usado la vía diplomática.
Y ahora entramos en la postura que debe adoptar el catolicismo frente a la homosexualidad,evidentemente uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el Papado.
Soy el primero que siempre he creído que el cristianismo triunfó por debilidad o decadencia del Imperio Romano,y esa decadencia fue primordialmente sexual.Me preocupa pues la moral sexual pública.
Como lo general no es particular,pertenezco a los que reconocen el derecho de los homosexuales a practicar su sexualidad como personas,pero legalmente pongo reparos al matrimonio homosexual,porque el matrimonio,civil o canónico,debe seguir siendo entre sexos distintos.
Pero no puede distinguir el Estado entre homosexuales y heterosexuales a la hora de proteger derechos,y por tanto si los homosexuales reclaman o exigen estado legal de matrimonio para sus relaciones,el Estado no puede ignorarlos.
Tal vez no se debiera exigir tanto,pero la realidad es que en Europa se exige.Si un Partido llega al Poder porque ha prometido en su campaña electoral elevar a categoría de matrimonio el homosexual,toda promesa electoral debe cumplirse,y ése es el caso de España.
La Iglesia católica tiene pues que comenzar a distinguir entre lo estatal y lo eclesiástico,y después de dar ejemplo,pues es precisamente la homosexualidad uno de sus problemas internos:el celibato ha conducido en muchos casos a la homosexualidad,aunque lo más corriente haya sido hacia la práctica sexual con “hijas de María”,la mayoría de las veces casadas.Quisiera saber cuántos hijos de ambos sexos,en matrimonios canónicos,han sido engendrados con espermatozoide del párroco.
Pedir que el catolicismo se abra a los seres humanos sin distinción entre creyentes o no creyentes tal vez sea mucho,pero es la única salida histórica que le queda al catolicismo romano.Pedir que distinga pues entre creyentes y no creyentes es casi una obligación de Benedicto XVI,pero no para condenar a la hoguera al no creyente,sino para que su apostolado no sea católico en el sentido de exigir catolicismo cristiano urbi et orbi.
Difícil ejercer el Poder Ejecutivo en los Estados,cuando hay que solucionar problemas como el terrorismo,la economía,o incluso si las regiones históricas tienen derechos a proclamarse naciones.
El actual Presidente del Gobierno español,por cuanto España es una partidocracia occidental más,ya tiene en el 49 % el porcentaje de adeptos,e irá a menos.
Pero el Pontífice tiene,en Europa,un máximo del 15 % de católicos practicantes,y tiene que ser aún más prudente a la hora de permitir que sus Congregaciones y Dicasterios usen TV y Prensa para ingerirse en asuntos de Estado.
Y ahora a lo más difícil.¿Qué postura debe adoptar Benedicto XVI respecto a la homosexualidad?.Considerarla instinto sexual minoritario,pero propio incluso de clérigos.Fuera hipocresías.El sexo es un instinto,y aunque la praxis general y generalizada sea heterosexual,no se pueden negar derechos,civiles ni eclesiásticos,a los que son homesexuales.Repito,sin embargo,que son los homosexuales los que deben considerarse minoritarios,y no aspirar a lo que van a conseguir:la equiparación del matrimonio homosexual con el heterosexual.
Ante la homosexualidad la Iglesia católica no debe hablar pues muy ex cathedra,y menos dirigiéndose a los Estados como si estuviésemos en la Edad Media.
Rafael Gonzalo Jiménez
rgjimenez@eresmas.com
De gloria olivae
II.- Benedicto XVI,cristiano y litúrgico
En medio de una liturgia verdaderamente espectacular,en latín ya,Benedicto XVI ha tomado posesión del palio y anillo,y nos ha sorprendido con un bello discurso,una armónica homilía,en la que lo más importante es su deseo de no ser ya Cardenal para ser Pontífice.El inconveniente,lo negativo de su pontificado,es que sólo va a poder ser el Papa de los creyentes,aun en el supuesto de que con el tiempo escandalice a algunos de los practicantes.
La homilía ha comenzado con una alusión a su antecesor Juan Pablo II,seguida de una totalidad de bellas frases desde luego ortodoxas:1)cortejo de los santos hasta la Corte Divina;2)elección papal como elección divina;3)Papa como siervo de Dios;4)historia trenzada entre Dios y los hombres;6)la muchedumbre de los Santos como sostén pontificio;7)Iglesia como comunidad santa;8)bautismo como cristianismo;9)Iglesia católica joven y viva,futuro del mundo (universo);10)Cristo igualmente vivo,por resucitado;11)Iglesia como Reino de Dios.
A continuación ha pronunciado lo que estoy seguro desea realizar con todas sus fuerzas:“mi verdadero programa de gobierno es no hacer ni mi voluntad,no seguir mis propias ideas”.Es el Benedicto XVI que no quiere ser Cardenal Ratzinger,y le felicito,porque como Cardenal ha pasado a la historia por demasiado creyente,defensor además de esas creencias.
El problema está en que quiere ser Pontífice escuchando al Señor que no existe,por lo que acertará sólo si oye inspiraciones que no confundan más creencia con ciencia,literatura con historia,religión con sociedad.
Hizo en bello elogio del palio que ha recibido,y siguió con su error de Jesús como Hijo de Dios,porque cree y ha creído siempre en el invento de los judíos helenistas,que elevaron a Mesías (Cristo) a quien había sido sólo creyente judío (Jesús).Ya he dicho que es el gran error del judaísmo y del cristianismio,lo que tuvo consecuencias funestas para el judaísmo (destrucción de Jerusalén y su Templo tras dos guerras en las que se creyó en el apoyo mesiánico),y tendría similares consecuencias para el cristianismo si fuese belicoso.
Recordando después los Evangelios,no palabra divina sino humana,pero Texto Sagrado del cristianismo,nos ha recordado Benedicto XVI a Cristo como Cordero,creyendo de nuevo real lo inventado,histórico lo literario.
Ha acertado al decir que apacentar es amar,pero hay que comenzar a “apacentar” a la humanidad,y no sólo a los creyentes cristianos.Y,aunque repito que he considerado siempre bien condenada la teología de la liberación,me ha gustado que Leonardo Boff,ex discípulo de Ratzinger,le haya rogado que piense en la humanidad,porque esa es mi tesis:si cristianismo es creer en el inventado Cristo,catolicismo debe ser servicio a la humanidad.
De nuevo ha pedido oraciones,y las recibirá de los católicos y cristianos creyentes,pero no le servirán de nada.Se reza a lo que no existe,y lo inexistente no escucha.
El anillo del pescador le sirvió para otra acertada alusión a los evangelios,pero insisto en que son alusiones a literatura eclesiástica,no a realidades históricas.Sigue siendo confundir la literatura con la historia,el mito con la realidad,la fábula o leyenda con la cotidianeidad.
Cristo como Dios vivo es igual a vida (ha dicho).Una nueva definición de la vida,pero no de la celular,sino de la cristiana;no del realismo sino de la utopía,de ahí que sea también utópico su concepto y definición del hombre (ser humano) como pensamiento de Dios.
Hizo después alusión a la unidad de los cristianos,pero como unidad en el redil evangélico:otra utopía.Y con nuevo recuerdo a Juan Pablo II,volvió a acertar al creer en la libertad del ser humano,su dignidad,y la institucionalización de una sociedad justa.
Lo vacuo y utópico de esta Homilía pontificia ha sido pues el “no temáis nada de Cristo”,porque Cristo es una invención de los judíos helenistas,y muy concretamente de San Pablo,antiguo lapidador de helenistas judíos.
Benedicto XVI va a ser un buen Papa de los católicos creyentes,no sé ya si tanto de los practicantes,cuando se vaya despojando de su mentalidad de Prefecto de la Congregación para la Defensa de la Fe.Y no es que vaya Benedicto XVI a ser hereje,a dejar de ser creyente.Es que en esto consiste el martirio mental de que un Papa no pueda ser también Pontífice del no creyente.
Ayudaré a Benedicto XVI a ser un buen cumplidor de su lema profético,que saben es de gloria olivae.Hoy no ha brillado a gran altura como tal,pero sí tenía reservado también espacio para la presencia física del judaísmo,aunque es mi deber recordarle que su olivo,en una de sus acepciones metafóricas,no hace referencia al judaísmo teológico,desde hace muchos siglos fariseísmo,sino al Estado de Israel.
Rafael Gonzalo Jiménez
rgjimenez@eresmas.com
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