En sueños
Soñar, hace un tiempo atrás,
era el único medio para escapar de mi presente.
Sin esperar la noche, emergía mi inconsciente,
y, en sueños, lograba codearme con la felicidad.
Pues en ese estado mágico con los ojos cerrados,
tenía con quien caminar a la par y de la mano.
No me importaba el frío pues tenía como abrigo,
unos brazos cálidos donde refugiarme y dormitar.
¡Y unos ojos!
Dueños de una mirada tan sincera,
que en ella, como en un espejo me podía reflejar.
No tenía miedo alguno de aquel mundo del revés.
