You are herePOSÍA / ODISEA
ODISEA
Un día cualquiera la conocí. Radiante, hermosa, delicada.
- Cruzó su mirada diáfana…y sonreí con ella -
Se mostró segura de sí. Coqueta, con su gracia natural…
- Le miré, y me cautivó su melodía…-
Mí corazón hueco se regocijó; viviendo de su suave sinfonía…
Busqué algún pretexto y empezamos a parlar.
Cosas sin importancia,-ustedes saben:Acorralando, tirando a matar-.
Sin darme cuenta, subí a su remolino idílico.
Abrí la celda para mi propio ser…
Perdido de su belleza, casi angelical. Dejé caminar el tiempo
Y admiré todo su ser.
La caída sedosa de su pelo negro, que adornaba su encantadora sonrisa.
Deleitando mis adentros en todo momento.
…Una telaraña de de influencia astral…
Aquel encuentro casual - Un cuadro abstracto-
¡Tan irreal! ¡Efímero…! Que empecé a exagerar y a mentir:
…Le dije “Roy” en lugar de Reinaldo…un fotógrafo de fama.
-Temí decir, que era un dibujante. Soñando con retratar el alma…-
Tampoco me importó su historia. Sólo viví esa noche…Maravillosa:
Estrellas, luceros, la luna…y su alma…-Enfrenté el amor a primera vista-
Un vals con su lago celestial…Quizás una quimera.
…El reloj avanzó lentamente
Y un árbol de confianza le arropó…Conocí parte de sus sueños,
Luego…Se encadenó su mano y la mía
¡Un beso furtivo! después otro y mil besos más…
-Aún disfruto como un caramelo, la esencia de su piel…-
Aún recuerdo cuando la aurora nos abrazó en su regazo.
Bajo el arco de su amanecer. De su amanecer conmigo.
Tendidos en la playa, sobre la tibia arena:
Ella, viviendo bajo mis brazos. Y yo. Bebiendo de su aliento.
Galopando en las praderas del placer… Reímos, cantamos…
Y abrazados, expresamos un adiós…Mentimos… sin querer descender
Del tren con dirección al amor.
Turbados, nos separamos cada uno…Con destinos ajenos:
Ella casada, y yo viajando por el mundo...
Procurando otro encuentro de ocasión incierta.
-Tal vez, tan pronto como se fuera-…
Así qué, con un mohín de audacia. Logré hurtar su número telefónico
…Tomé nota en la palma de mi mano, para recordarlo.
Por sí cruzaba el puente otra vez…Ese puente que me hizo conocerle.
-Pronto levantamos el vuelo sin rumbo-
Cada uno con su victoria propia. Cada quién viviendo
La turbulencia del adiós…_Primavera de maletas_
Marchando a alguna parte ¡ Pensé detenerle!
…Y no la detuve. Aquella mañana...La dejé marchar como llegó.
Sólo deseé que fuese un mañana corto.
…Y me alejé de ella…como un soñador…
…Quiso el destino llevar mis manos al tocador
Y sin atención…Deslicé cada número, cayeno entre el agua
La emoción…pero,enterrando sin querer. El futuro de mi razón.
Tarde me di cuenta del graso error…Desde aquel momento.
Zozobra mi razón…Desde ese instante como un loco.
Le comencé a dibujar.
A falta de tiza. Utilicé una servilleta. Y con el asiento del café…
Su rostro dibujé. Cada instante retenido en mi memoria...
La convertí en mi historia feliz. Fue letra benigna conmigo.
Lluvia cristalina que bebía, esencia transparente, luz divina.
Y cómo la primavera, me trajo nuevas hojas de añoranza.
Fue él sino del destino, vivir en aquella mansión vacía…De soledad sin ella...
Yo, yo predicando pretextos, circunstancias, lugares,
Desplazamientos fortuitos en una selva de pensamientos
Para volver a la vida… ¡Encontrarte! --mi mayor ilusión--
El tiempo, ¡mi enemigo cruel! Pero como el corazón es ciego
No le importó vivir atado a su ilusión.
Un día…Sin explicación… ¡de locura! Brilló el sol.
Otra vez…frente a frente…
Cada uno cargando una lápida de mentiras, pero
De mentiras piadosas, trabando los sentimientos
De aquel conjuro amoroso. Nuevamente el fervor de tenerte sin condición.
…Y otra vez…Un adiós en la puerta llegó…Otra vez un vació…
Dibujó con exquisita devoción. Un corazón de ilusión.
De saberle tan cerca y con mentiras
De perderle por labioso y enmascarado
De saberle mía y ajena y, prohibida
De adorarle sin razones para detenerle.
…Y otra vez. Equivocación pantanosa, sin vida…
Lluvia triste de la mirada mía…
Otra vez la aventura de buscarle…
Otra vez la desesperación tocó a la puerta, buscándole como un loco…
Qué desvaría en el asfalto de la lejanía.
Quiso el tiempo que los dioses del olimpo
Procurasen congraciar los hilos de nuestras vidas
Y amarraron de la nada…Los equinoccios alejados.
Se propusieron enseñar a dos tontuelos que jugaron a las cartas de mentiras;
Bruñendo con frescura, otro encuentro de la vida.
…Pero sin máscaras……Desnudos como al principio…
Amando…Amando sin mentiras.








Enviar un comentario nuevo